El encuentro de la fe de cinco servidores
El 13 de agosto de 2026, cinco servidores se reunieron en el Parque Obrera para compartir el evangelio, cantar, orar y hablar de la Palabra de Dios. Fue el comienzo de una iniciativa nacida del deseo de ser luz en ese lugar y sembrar la semilla de la fe en quienes se acercaran.

El comienzo
El jueves 13 de agosto de 2026, cinco servidores: Jesús López, Jaime Valle, Gustavo Bautista, Leonardo Vega y Marco Córdova, se reunieron en el Parque Obrera, en Ensenada, Baja California.
No fue solamente una visita al parque. Habíamos orado para ser luz en aquel lugar y para que Dios utilizara lo que hiciéramos allí para sembrar una semilla que, con el tiempo, pudiera alcanzar más vidas.
Llegamos alrededor de las 4:30 de la tarde. El parque estaba lleno de vida: familias, niños jugando y personas que simplemente estaban pasando el tiempo. También había personas en situación de calle, algunas de ellas atravesando circunstancias muy difíciles.
Comenzamos con música. Gustavo tomó la guitarra y cantó “Algo está cayendo aquí (Una unción)”, “Abre mis ojos, oh Cristo” y “Quiero más de ti”, de Jaime Murrell.
La respuesta de las personas fue discreta. Algunos escuchaban desde lejos; otros continuaban con sus actividades. No hubo grandes multitudes acercándose, pero eso no significaba que nadie estuviera escuchando.
Dos niñas permanecieron sentadas cerca, prestando atención. Un bebé también parecía interesado en lo que estaba ocurriendo mientras su padre jugaba con él y lo ayudaba a caminar frente a nosotros.
Aquella tarde nos recordó que evangelizar no siempre significa ver una reacción inmediata. A veces simplemente significa estar presentes, sembrar y dejar que Dios haga crecer lo sembrado.
Dios nos ama y no nos ha olvidado
Después de la primera parte de música, Leonardo compartió durante aproximadamente quince minutos un mensaje sencillo pero profundo: Dios nos ama y no nos ha olvidado.
Habló de cómo muchas veces buscamos respuestas en todas partes cuando ya no encontramos solución, pero olvidamos mirar hacia Dios.
Recordó el sacrificio de Cristo en la cruz y habló de la misericordia que Dios continúa mostrando hacia nosotros.
También invitó a las personas a abrir los ojos ante la realidad que vivimos: la violencia, el hambre, las familias heridas, los vicios, la falta de perdón y tantas otras cargas que las personas llevan.
Una de las ideas que más marcó el mensaje fue:
“Dios no es una religión. Dios es una relación.”
Leonardo animó a las personas a buscar a Dios directamente, abrir una Biblia, conocer Su Palabra y acercarse a Él.
También habló sobre el perdón, la familia, la obediencia, la gratitud y la necesidad de dejar atrás el orgullo y el rencor.
El mensaje terminó recordándonos que los problemas no desaparecen simplemente por acercarnos a Dios, pero que podemos atravesarlos de una manera diferente cuando sabemos que ya no caminamos solos.
“Dios nos ama y no nos ha olvidado. Nosotros nos hemos olvidado de Él.”
Una conversación inesperada
Antes de que todos llegáramos, Leonardo ya había comenzado a conversar con una persona que se encontraba en una situación muy difícil. Había perdido a su esposa y atravesaba circunstancias que habían afectado profundamente su vida.
Leonardo permaneció hablando con él, animándolo y compartiendo palabras de esperanza desde el evangelio.
Durante un tiempo permaneció con nosotros mientras continuábamos con la música y la predicación. Más tarde se apartó nuevamente, pero aquel encuentro nos recordó algo importante: detrás de cada persona que vemos en un parque existe una historia que quizá nunca lleguemos a conocer completamente.
No siempre podemos solucionar la situación de alguien en una sola conversación. Pero podemos escuchar, acercarnos, hablar de Cristo y sembrar una palabra de esperanza.
Una conversación entre servidores
Cuando terminó la predicación, la jornada no terminó. Permanecimos allí conversando entre nosotros sobre la Biblia y sobre las cosas de Dios.
Nuestra conversación fue profunda y amena. Pudimos compartir nuestras ideas, hacernos preguntas, reflexionar sobre las Escrituras y, de cierta manera, evangelizarnos unos a otros, recordándonos mutuamente el evangelio y aprendiendo un poco más acerca de Cristo.
Profundizamos en distintos temas de las Escrituras, incluyendo pasajes del Evangelio de Juan y Apocalipsis, el Reino de Dios, la lucha espiritual y la realidad de las potestades.
También hablamos sobre Satanás, su oposición a Dios y los límites de su poder frente a la autoridad de Dios.
Conversamos también sobre el nombre de Dios y el significado de “Yo Soy”, recordando cómo Dios se revela a Moisés en Éxodo 3.
Reflexionamos sobre lo que significa que Dios diga “Yo Soy”: Él es, existe por sí mismo y no depende de nadie para ser quien es.
Esta conversación también nos llevó a pensar en quién es Cristo y en lo que significa conocer verdaderamente al Dios que estamos anunciando.
Más que simplemente aprender información sobre la Biblia, aquella tarde pudimos detenernos a pensar en quién es Dios, quién es Cristo y qué significa tener una relación con Él.
Fue una conversación entre servidores, pero también una oportunidad para seguir creciendo juntos en la fe y conocer un poco más a Cristo.
No se trató solamente de salir a hablarle de Dios a otras personas; también nosotros necesitábamos recordar, aprender y ser edificados por Su Palabra.
Una pequeña semilla
Leonardo llevaba consigo una pequeña bolsa de semillas de mostaza. Las sacó y nos habló de las palabras de Jesús acerca de la fe, recordándonos que una fe tan pequeña como un grano de mostaza puede mover montañas.
Aquellas pequeñas semillas nos ayudaron a comprender que no debemos menospreciar lo que parece pequeño. Una fe que comienza siendo pequeña, puesta en Dios, puede llevarnos a hacer cosas que humanamente parecerían imposibles.
Y aquella tarde, al mirar aquellas semillas, pensamos también en lo que estábamos comenzando: cinco servidores, un parque y una pequeña iniciativa, confiando en que Dios puede hacer mucho más de lo que nosotros alcanzamos a ver.
Cinco personas. Un parque. Unas canciones. Una Biblia. Unas pocas palabras.
Puede parecer poco.
Pero una semilla no se mide por su tamaño, sino por lo que Dios puede hacer con ella.
Esta experiencia forma parte del ministerio SeamosLUZ, un grupo de hermanos que busca compartir la Palabra de Dios y llevar un mensaje de amor, esperanza y fe a nuestra comunidad.
Servimos como parte de la Iglesia Raíces, bajo la cobertura de nuestro pastor Héctor Bañaga.
Palabra que compartimos
Éxodo 3:14
El nombre con el que Dios se revela a Moisés y que dio pie a la conversación sobre quién es Dios.
Abrir en la BibliaJuan 10:10
Alabanza
Algo está cayendo aquí
Jose Luis Reyes
Abre mis ojos oh Cristo
Danilo Montero
Quiero mas de ti
Jaime Murrell
Vídeos
Lo que me dejó esta experiencia
Una semilla apenas comienza Al terminar aquella tarde, entendimos que no necesitábamos tener todo resuelto para comenzar. Éramos solamente cinco servidores reunidos en un parque. No hubo una multitud. No todos se detuvieron a escuchar. Algunos simplemente continuaron caminando y otros parecían no prestar atención. Pero también hubo personas que escucharon. Hubo niños que se acercaron. Hubo una persona herida que recibió palabras de ánimo. Hubo canciones. Hubo oración. Hubo Biblia. Hubo conversación. Y, sobre todo, hubo una oportunidad de hablar de Dios. Aquella tarde entendimos que ser luz no siempre significa iluminar un lugar entero de una sola vez. A veces significa simplemente encender una pequeña luz y permanecer allí. Como aquellas semillas de mostaza que Leonardo llevaba consigo, nuestra iniciativa también comenzó siendo pequeña. Cinco servidores. Una semilla. Un parque. Una misión. No sabemos hasta dónde llegará lo que comenzó aquella tarde. Pero sí sabemos quién fue el que nos llamó a sembrar. Y por eso seguimos adelante.
