La luz que vino a salvar
Una tarde en la que compartimos la Palabra sobre Jesús como la luz del mundo. Entre alabanzas, una joven que se acercó y una oración por un hombre que atravesaba dificultades, recordamos que Cristo vino para salvar.

15 de octubre de 2026
Una tarde más volvimos al Parque Obrera para compartir la Palabra de Dios. Ese jueves hablamos de Jesús como la luz que vino al mundo para salvarnos, pero también vivimos algunos momentos que nos alegraron el corazón: personas que se unieron a nuestras alabanzas, una joven que quiso saber dónde nos congregamos y la oportunidad de orar por un hombre que atravesaba una situación muy difícil junto con su esposa.
Estuvimos Jaime, Jesús, Gustavo, Leonardo y Fran. Como cada semana, llegamos con el deseo de compartir el Evangelio con quienes estuvieran en el parque, sin saber qué encuentros nos esperaban aquella tarde.
Comenzamos con alabanza y la Palabra
Jesús inició nuestro tiempo con una oración grupal, poniendo en manos de Dios todo lo que íbamos a compartir.
Después comenzamos a alabar al Señor. Gustavo y Jesús interpretaron Quiero conocerte, y posteriormente Gustavo y Jaime cantaron Tú.
Fran también participó con la lectura del Evangelio de Juan, capítulo 3, versículos 1 al 21. En este pasaje encontramos la conversación de Jesús con Nicodemo, un hombre que conocía las Escrituras, pero que necesitaba comprender lo que significaba nacer de nuevo.
Jesús le habló de la necesidad de nacer del Espíritu y del amor de Dios por el mundo, un amor tan grande que entregó a su Hijo para que todo aquel que crea en Él tenga vida eterna.
Juan 3:16-17
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
Abrir en la BibliaFue una lectura que nos preparó para escuchar el mensaje que Leonardo compartiría después, pues ambos pasajes nos hablan del propósito de la venida de Jesucristo.
Yo he venido como luz al mundo
Leonardo compartió un mensaje basado en Juan 12:44-50, donde Jesús explica que quien cree en Él también cree en el Padre que lo envió, y que sus palabras son las que el Padre le ha mandado enseñar.
Juan 12:46-47
Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas. Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.
Abrir en la BibliaLeonardo nos recordó algo importante: Dios es claro cuando nos habla, pero muchas veces somos nosotros quienes buscamos complicar o confundir sus enseñanzas para no hacer caso a lo que nos dice.
«Nosotros normalmente queremos confundir la enseñanza que Dios nos da».
Estas palabras nos invitan a reflexionar. No siempre se trata de que no comprendamos lo que Dios nos está enseñando, sino de nuestra disposición para escucharlo y obedecerlo.
En el pasaje que compartió, Jesús también habla de la responsabilidad que tenemos frente a su Palabra. Él no habla por su propia cuenta, sino conforme al mandato del Padre, cuyo propósito es la vida eterna.
Y esa misma enseñanza es también para nosotros. Cada jueves salimos al parque a compartir la Palabra de Dios, pero antes de llevarla a otros, necesitamos recordar que somos los primeros llamados a escucharla y ponerla en práctica.
Una alabanza que también llegó a quienes escuchaban
Después de la predicación continuamos con los coritos, y durante ese tiempo ocurrió algo que nos dio mucha alegría.
Cinco personas que se encontraban entre el público comenzaron a participar con aplausos y júbilo, acompañando las alabanzas.
Fue muy bonito verlas participar. No se quedaron solamente escuchando, sino que por un momento también se unieron a la alegría de alabar al Señor.
A veces, cuando compartimos la Palabra en un lugar público, no sabemos quién está prestando atención. Hay personas que escuchan a lo lejos, otras que continúan con sus actividades y algunas que se detienen un momento.
Por eso fue especial ver a estas cinco personas acompañándonos con tanto entusiasmo. Fue una de esas pequeñas alegrías que nos llevamos al terminar el día.
Una joven que quiso acercarse
Durante la tarde también se acercó una joven para preguntar por la dirección de nuestra iglesia.
Fue una conversación sencilla, pero nos dio gusto saber que tenía interés en conocer dónde nos congregamos.
No sabemos si después pudo acompañarnos a algún servicio, pero el hecho de que se acercara a preguntar fue algo que quisimos recordar.
Nuestro deseo al salir al parque no es solamente predicar durante un rato y regresar a casa. También queremos que las personas sepan que hay una congregación donde pueden acercarse, escuchar la Palabra, hacer preguntas y seguir conociendo a Dios.
Una oración en medio de una situación difícil
Otro de los momentos importantes de aquella tarde fue cuando Leonardo se acercó a un hombre mayor que había estado escuchando atentamente el mensaje.
Aquel hombre estaba atravesando una situación muy difícil junto con su esposa.
Leonardo se acercó a él y dedicó un momento a orar por él, teniendo presente las dificultades que estaba enfrentando junto con su esposa.
No conocemos todos los detalles de lo que están viviendo, pero sabemos que están pasando por un tiempo complicado. Y aunque muchas veces no tenemos una solución para los problemas que atraviesan otras personas, sí podemos acercarnos, acompañarlas y poner sus necesidades delante de Dios.
Mateo 11:28
Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
Abrir en la BibliaEste pasaje nos recuerda que podemos acudir a Jesús aun en medio de nuestras cargas más pesadas.
Nos quedamos con el deseo de que aquel hombre y su esposa encuentren en Cristo la fortaleza, la paz y la dirección que necesitan para seguir adelante.
Fue un encuentro sencillo, sin grandes palabras ni acontecimientos extraordinarios, pero precisamente por eso vale la pena recordarlo. A veces, el tiempo que dedicamos a una sola persona también es una parte muy importante de nuestra labor en el parque.
Para terminar
Al llegar el momento de despedirnos, Gustavo dirigió la oración final e hizo una invitación a quienes quisieran conocer más sobre nuestra congregación, la Iglesia Raíces.
Nos retiramos después de una tarde en la que pudimos compartir alabanzas, escuchar la Palabra y convivir con algunas de las personas que estaban en el parque.
Nos llevamos el recuerdo de aquellos cinco participantes que acompañaron los coritos con alegría, de la joven que quiso conocer nuestra iglesia y de aquel hombre por quien Leonardo tuvo la oportunidad de orar.
Y también nos quedamos pensando en el mensaje de aquella tarde: Jesús vino al mundo como luz, para que quienes creen en Él no permanezcan en la oscuridad.
No sabemos qué sucederá después en la vida de cada persona que nos escucha. Algunos tal vez regresen, otros quizá solamente estuvieron ahí por unos minutos. Pero cada jueves tenemos una nueva oportunidad de compartir lo que hemos recibido de Dios.
Que el Señor nos ayude a seguir llevando su Palabra con amor, y que nosotros mismos nunca dejemos de escucharla y obedecerla.
Porque la luz de Cristo no es solamente un mensaje que compartimos con los demás. Es también la luz en la que necesitamos caminar cada día.
Esta experiencia forma parte del ministerio SeamosLUZ, un grupo de hermanos que busca compartir la Palabra de Dios y llevar un mensaje de amor, esperanza y fe a nuestra comunidad. Servimos como parte de la Iglesia Raíces, bajo la cobertura de nuestro pastor Héctor Bañaga.
Alabanza
Al Que Esta Sentado En El Trono
Tú
Dariann Gonzáles
Si Tu Presencia Conmigo No Va
Oasis Ministry
