Un amigo que no esperábamos conocer
Esa tarde hablamos de amor y de amistad, y sin planearlo, Dios nos regaló un ejemplo de ambas cosas en carne y hueso: conocimos a Juan, quien llegó al Parque Obrera por primera vez invitado por Gustavo, quien terminó predicando sobre lo mismo que estábamos viviendo esa tarde.

17 de septiembre de 2026
Estuvimos Gustavo, Jaime, Leonardo, Jesús, Marco, y por primera vez nos acompañó Juan, invitado por Gustavo. Fue una tarde de alabanza y predicación desde el kiosco del parque, sin un tema planeado de antemano, pero que terminó teniendo un mismo hilo: el amor real y la amistad verdadera.
Alabanza para comenzar
Comenzamos en oración y después Gustavo tomó la guitarra para dirigir la alabanza, como cada jueves. Fue en ese ambiente donde se dio paso a la Palabra.
El amor que no es intercambio
Leonardo abrió la predicación con 1 Corintios 13, el pasaje del amor. Habló de cómo muchas veces cambiamos el amor verdadero por un intercambio de favores, cuánto me das es cuánto te doy, y de que ese no es el amor que Dios tiene para con nosotros.
1 Corintios 13:4-7
El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
Abrir en la BibliaDe ahí se habló de la gratitud, de bendecir a la ciudad y a sus dirigentes aun cuando hacen las cosas mal, y de la responsabilidad de los padres de instruir a sus hijos en el amor y en el temor de Dios, en lugar de dejar que la pantalla o el trabajo ocupen ese lugar. También se tocó el tema del perdón, y de cómo el orgullo y el rencor terminan enfermando el corazón.
Lucas 15:24
Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse
Abrir en la BibliaLeonardo cerró con la parábola del hijo pródigo, recordando que sin importar cuánto tiempo llevemos lejos, la casa del Padre sigue con la puerta abierta.
Un amigo nuevo
Fue entonces cuando Juan tomó la palabra por primera vez con nosotros. Después del servicio, platicamos un poco con él y conocimos parte de su historia: él también sale a predicar todos los martes, al Parque Revolución, y resultó ser una persona muy amena y llena del Espíritu, además de que también toca guitarra y canta.
Juan predicó sobre la amistad. Habló de que a los padres no los podemos elegir, pero a los amigos sí, y de los elementos que conforman una amistad verdadera: la elección, el reencuentro, y algo que llamó amoral, es decir, que la verdadera amistad no depende de quién sea la otra persona ni de lo que otros piensen de ella. Contó cómo, en un momento de necesidad económica, dos de quienes consideraba sus mejores amigos le negaron un pequeño préstamo, y fue una persona a la que muchos juzgaban quien se lo dio sin dudarlo, convirtiéndose después en su verdadero amigo.
De ahí hizo una pregunta directa: ¿cuál es la prueba más grande de amistad? Y respondió que es dar la vida por el amigo, así como Jesús lo hizo por nosotros.
Juan 15:13-15
Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.
Abrir en la BibliaJuan cerró invitando a considerar a Jesucristo no solo como Salvador, sino como el mejor amigo, el que ya dio la prueba más grande de amor por nosotros.
Una vida que Cristo cambió
Gustavo cerró la tarde con su testimonio. Habló de la ansiedad, la depresión y el vacío que cargó desde niño, de cómo buscó llenarlo con drogas, alcohol y compañía, y de cómo nada de eso le dio verdadera paz hasta que tuvo un encuentro con Jesucristo. Contó cómo su matrimonio y su relación con sus hijos fueron restaurados, e invitó a quien estuviera escuchando a no tener vergüenza de acercarse, porque Cristo está tocando la puerta de su corazón hoy.
Marcos 8:36
Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?
Abrir en la BibliaTerminamos la tarde agradecidos, no solo por lo que se predicó, sino por a quién conocimos: un hermano nuevo que llegó como invitado y se fue como amigo.
Una canción para un niño
Uno de los momentos más bonitos de la tarde fue cuando le dedicó una canción al hijo de Gustavo en la guitarra, un pequeño gesto que resumió bien lo que se había predicado esa tarde: la amistad y el amor no se quedan solo en palabras.
Esta experiencia forma parte del ministerio SeamosLUZ, un grupo de hermanos que busca compartir la Palabra de Dios y llevar un mensaje de amor, esperanza y fe a nuestra comunidad. Servimos como parte de la Iglesia Raíces, bajo la cobertura de nuestro pastor Héctor Bañaga.
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Lo que me dejó esta experiencia
A veces Dios pone al lado de nosotros a alguien que no conocíamos ni una hora antes, y ese mismo día nos termina predicando justo lo que necesitábamos escuchar. Esa tarde hablamos del amor que no espera nada a cambio y de la amistad que no elige a quién amar según su pasado. Y luego, sin planearlo, vivimos las dos cosas al recibir a Juan como un hermano más. No sabemos a quién más pondrá Dios en nuestro camino la próxima semana. Solo sabemos que hay que seguir abriendo la puerta.
